La vida no consiste en las posesiones


Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12:13-15 RVR60.
Conforme a la cultura Israelita, las disputas legales, eran presentada o llevada ante los Rabinos, para que ellos intervinieran en una solución al conflicto. Conforme a la ley, el hijo mayor recibía de la herencia el doble.

Cuanto conflicto en esta tierra no se han dado por repartimiento de herencia, muchos han llegado a ser causa de muerte entre familiares. Este hombre llegó a donde Jesús, quizás con su derecho legitimo a su herencia, pero, Jesús vio más que lo que significaría su justa reclamación, y era su ambición por los bienes que iba a poseer. Su interés era mayor por recibir su herencia, que la que pudiera haber tenido por conocer a Jesús. 
Dice Jesús en Mateo 16:26: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?. De que le vale al hombre luchar por algo corruptible lo cual será causa de que pierda su alma. Cuando el hombre está perdido sin un conocimiento del camino de Cristo, su proceder no es de lo más correcto. Hay personas que se afanan toda su vida por acumular riquezas, las cuales le obstaculizan para alcanzar su salvación. En el libro de Proverbios 30:8 Salomón, da una respuesta a las personas que quieren llevar una vida equilibrada entre la riqueza y Dios ( Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario). Si el hombre con la ayuda de Dios puede sustentarse de lo necesario, estará en paz para con Él, y no ambicionará cosas innecesarias que afectarían su vida espiritual. Más vale vivir humilde y con necesidad teniendo a Dios, que estar rico y sin esperanza de vida. Aún lázaro el mendigo, el cual vivió una vida de pobreza y necesidad, al partir de esta tierra, fue consolado en la presencia de Dios. Que más quisiera yo, que ser consolado por mi Padre celestial eternamente. Dios mio, manténme del pan necesario, porque yo no quiero ni por un segundo poder negarte, por causa de pobreza o riqueza.     


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Domingo Cruz.

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