¿Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados?


Santiago 5: 9  Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.

Tenemos que darnos cuenta primeramente ante de darle una interpretación a este libro de Santiago, es que esta dirigido principalmente a las doce tribus de Israel que estaban dispersas entre las naciones, o sea que su mensaje esta dirigido a los judíos que habían escuchado, o tenido cierto conocimiento de la ley.

<< Hermanos >> Aquí conocemos que a quienes se está dirigiendo son (cristianos).

<< No os quejéis unos contra otros >> Esta palabra (quejas) significa: Murmurar, Manifestar resentimiento. ¿Por que este resentimiento? porque estaban viviendo situaciones muy difíciles económicamente para el sustento, y estaban siendo engañados por los ricos dueños de las tierras como lo vemos en ( Stg. 5: 4), llevaban una vida muy difícil, por consiguiente culpaban de sus situaciones a sus prójimos, en vez de reconocer sus faltas.

<< Para que no seáis condenados >> Santiago no le está diciendo a sus hermanos cristianos que van hacer condenados como para una perdición, sino que esta palabra (condenados) se traduce de otra raíz del griego como (juzgado) lo cual significa que el cristiano que ha recibido a Cristo en su corazón, y vive juzgando a los demás por su situación, o por lo que le pueda estar pasando, no será condenado, sino (castigado) por el Señor para no ser condenado con el mundo, como lo dice en (1 Corintios 11: 32).

<< He aquí, el juez está delante de la puerta >> Este juez es Jesucristo, El cual vendrá en su segunda venida para juzgar a vivos y muertos, esta expresión de Santiago era para darle aliento, esperanza a los necesitados, desvalidos, para que pusiesen su fe en el que viene, Jesucristo.

No importa la situaciones en la que estemos, debemos de ver no el problema, no la necesidad, no la situación, sino ver la esperanza que tenemos en Cristo Jesús. 

En este capítulo 5, resalta lo que es la fe verdadera, la cual triunfa, acompañada de  perseverancia y contante oración.

Por: Domingo Cruz.   


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