Someta los deseos de la carne

Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Romanos 8:8

Si vivimos conforme a la carne, ósea a nuestro cuerpo, estamos siendo dominados por sus deseos, porque la carne lo que anhela es contaminación, lo que no conviene, y lleva al hombre a cometer pecados.

Para someter nuestro cuerpo a lo que conviene, tenemos que recibir a Cristo en nuestros corazones, como el único y suficiente salvador, el cual nos liberta, y  nos limpia, a través del Espíritu Santo, el cual nos da la voluntad de rechazar lo que no conviene.

Sino tienes a Cristo es el momento de clamar a Dios de todo corazón, y pedirle que haga la obra salvadora en tu vida, tienes que orar a Dios perseverantemente, leer su palabra, orar cada día hasta que puedas experimentar un cambio en tu vida, por que con tu propia voluntad no podrás dominar tu cuerpo. para santificarnos tenemos que someternos a Dios, a su Palabra, y tenemos que tener una comunión plena para con Él, para poderle agradar, y vivir una vida sin mancha. 

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